Cristina Wilhelm

El alma es mortal vs. El alma es inmortal

In Filosofía on 21 agosto 2009 at 8:26 PM

Por Cristina E. Wilhelm

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El alma es mortal

Según el Génesis, Dios creó al hombre a partir de la unión de dos elementos básicos: polvo de tierra y aliento de vida. Esta conjunción dio origen al primer ser viviente. Independientemente de que creamos o no en lo que nos dice la Biblia, es la unión de cuerpo y alma lo que hace al hombre, de forma tal que ambas entidades son interdependientes. Cuando cesa el aliento vital, éste pierde todas las facultades que su “bio-traje” humano le proporcionaba para convertirse en una masa inerte, corruptible e incapaz siquiera de conservar por mucho tiempo su forma. Y aunque la condición incorpórea del alma nos impide percibirla a través de los sentidos, su dependencia del cuerpo nos conduce a inferir que sin éste no puede existir.

El alma no es “algo” que está dentro del cuerpo, sino un componente vital del ser. El alma es inherente a la condición humana. Esto quiere decir que el alma es alma, en la medida que es un alma humana. Por lo tanto cuando muere el cuerpo muere también el alma. Y esto no es una relación causa – efecto, sino un evento simultáneo.

No pretendo afirmar que la energía que impulsa el aliento vital desaparezca al momento de la muerte, ya que es una ley natural que la energía no se destruye, sino que se transforma. De la misma manera, el cuerpo sin vida no se desvanece instantáneamente al momento de la muerte, sino que inicia un proceso de descomposición. Sólo que nuestros sentidos no nos permiten percibir en qué se convierte la energía del alma por ser ésta inmaterial.

Así, tomando en cuenta que el alma no es un principio en sí mismo, sino que depende del cuerpo, es imposible hablar de la inmortalidad del alma. El alma es un principio interior que engloba voluntad, deseo y razón, facultades que sólo se dan juntas en el ser humano, y que dependen del pensamiento. El pensamiento no puede existir fuera del cerebro, que a su vez necesita al cuerpo para hacer extensible estos pensamiento hacia la realidad exterior. De forma que esa energía que sobrevive tras la muerte pierde sus facultades de alma humana al separarse del cuerpo. La conciencia de un ser humano, su compendio de emociones y recuerdos, no es capaz de pulular en el aire después de la muerte, a la espera de un destino inmediato o final.

Existe la creencia de que la concepción de la inmortalidad del alma ha sido reforzada por la religión cristiana. Sin embargo, la lectura detallada de la Biblia nos brinda nuevas consideraciones sobre esta idea. Por ejemplo, en el Génesis 2:16-17 dice: “Y mandó Jehová al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Este pasaje no se refería a una muerte inmediata, sino a la muerte de la vida eterna que había sido prometida a cambio de la obediencia de no comer el fruto prohibido. Igualmente, en el Génesis 3:19 nos dicen claramente: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. Y más clara aún queda la idea en Ezequiel 9:5 cuando dice: “Los vivos saben que morirán, pero los muertos ya no saben; para ellos ya no hay retribución: hasta su recuerdo se pierde. Sus amores, sus odios y celos perecieron y nunca jamás tendrán parte de todo lo que se hace bajo el sol”. Así, ni la luz de la fe ni la de la razón, pueden demostrar que el alma es inmortal.

El alma es inmortal

El alma es el principio vital y racional. Es la inspiración de la vida y el pensamiento. Decir que el alma es mortal es negar su esencia misma, pues precisamente éso que otorga la vida no es susceptible de morir.

Descartes constató a través de la razón que hay dos formas distintas de realidad o dos sustancias universales: una es el pensamiento o “alma” y la otra es la extensión o “materia”; según su creencia ambas provenían de Dios y eran independientes la una de la otra. A diferencia del cuerpo, el cual está compuesto por materia –esto es, que ocupa un lugar en el espacio y puede dividirse en partes más pequeñas–, el alma es incorpórea e inmaterial. Esta cualidad la convierte a su vez en una unidad indivisible, ya que no puede separarse o desintegrarse algo que en primera instancia carece de partes. Así, la materia se corrompe y el espíritu permanece inmutable. Considerando que el alma es sustancia divina, no puede concebirse como mortal, ya que pertenece a Dios y Dios es eterno. Lo eterno nunca muere; no tiene principio ni final. Siempre ha existido y siempre existirá.

Descartes también explicó que el alma está unida al cuerpo a través de la glándula pineal, localizada en el cerebro. Esta glándula es el puente que comunica al cuerpo los pensamientos que produce el alma. Así, cuando tenemos un pensamiento triste lloramos, o cuando nos sentimos amenazados huímos o atacamos. Pero si bien el cuerpo depende de las instrucciones del alma para funcionar, el alma por su parte es un principio independiente que no necesita del cerebro para producir ideas, emociones o deseos; simplemente, el cuerpo es el instrumento a través del cual puede expresarse en el mundo exterior y hacer extensibles sus pensamientos a la realidad sensible. Así, el alma no necesita del cuerpo para pensar y permanece íntegra tras la muerte corporal.

Tomás de Aquino también estableció que si el alma racional fuera igual que el cuerpo material entonces no podría reflexionar sobre sí misma, aspecto que ningún cuerpo material parece hacer. Por lo tanto debe ser un ente inmaterial, es decir, espiritual, incorruptible e inmortal. Así, existen tantas almas como cuerpos, y no existe diferencia entre alma y entendimiento. El carácter del alma es tan intrínseco que la misma permanece intelectiva aún tras la separación del cuerpo. Hoy esta idea es una definición dogmática del magisterio católico.

En su libro Fedón, Platón define al cuerpo como la “cárcel” o “tumba” del alma. Al momento de la muerte el alma es liberada de su prisión terrenal y, aunque no podemos percibir a través de los sentidos hacia dónde se dirige o en qué se transforma, podemos inferir que regresa al lugar de dónde provino –¿acaso el Mundo de las Ideas?–, que en última instancia es Dios o quien quiera que sea el autor de la Creación. Lo cierto es que no muere, pues es una ley universal que la energía no se destruye, sino que se transforma.

Esta concepción se ve reflejada en las creencias budistas, que aceptan conceptos como reencarnación de las almas, aunque delimitan diferentes niveles de conciencia: la conciencia muy sutil, la cual no se desintegra en la encarnación-muerte, la conciencia sutil, desapareciendo con la muerte, siendo una conciencia-dormida o bien no-conciencia, y la conciencia crasa. Aunque la filosofía budista es incompatible con los dogmas cristianos que creen que cada hombre tiene un alma única, el denominador común es la condición inmortal del alma, que no es más que el reflejo de la perfección última, que en definitiva es Dios.

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  1. Permítame discrepar con la consideración de que “alma” sea algo que pueda describirse y por tal razón existir. Creo que el concepto de alma es algo que se apoya en una creencia basada en una determinada fe.
    Personalmente opino que el hombre como tal no es diferente al resto de la humanidad. Si manifestamos que el hombre tiene un componente vital (alma) para poder existir como ser vivo, ¿por qué no podemos opinar que toda la naturaleza tiene ese componente vital de voluntad, deseo y razón?
    El Génesis al ser un libro determinado de una creencia en particular, en este caso el judaísmo, es un libro que determina una filosofía que pertenece a un pueblo específico (en este caso el elegido), el cual es el preferido del definido como Dios.
    Aparte de ello y teniendo en cuenta los comentarios de René Descartes con respecto al alma, creo que es bueno observar que él mismo cuando escribe sus teorías acarrea una educación escolástica que precedió su racionalismo y por tal razón actuó sobre su psiquis a la hora de expresarse.
    ¿Por qué no podemos suponer una nueva teoría donde el hombre es un ser exactamente igual a toda la naturaleza? ¿Por qué no podemos engendrar la duda de que el alma no existe, mas sino que todos somos parte de una naturaleza que nace y muere ya que es algo necesario en el ciclo de vida?
    Como juicio personal creo que todos tendríamos que abrir nuestras mentes a la “duda” ya que puede ser la base para conocer la verdad, porque creo que creyendo en la duda podemos abrir nuestra mente a la inteligencia de lo verdadero.
    Sin más,
    Diego

    • Precisamente, he allí la oportunidad ante la duda, Jesús dijo: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. ¿ Donde podemos escudriñar esa verdad? Te recomiendo la biblia y guía del Espíritu Santo. No hay dogma, sino que no hay explicación para la inmensidad del poder de Dios, solo creer, vivir esa potencia transformadora manifestada en las obras que hizo el Espíritu Santo a través de Jesucristo cuando estuvo en la tierra, y que hoy día sigue expresándose por medio de todo aquel que cree que Jesús vino a salvar del pecado, muriendo en una cruz por todos los seres humanos, y que al conocer a Dios como único y verdadero, y a su Hijo por él enviado, pues he allí la vida eterna, tal como lo expresa el Evangelio de Juan en el Capítulo 17… Te invito vivir esa verdad y ser libre

  2. Los ultimos estudios filosoficos de la academia muestran que el Alma tiene que ser en algun grado materia porque de lo contrario no conservara una individualidad y se perderia como las gotas de agua en un inmenso oceano, en este caso volveria al seno de la divinidad tal cual como lo plantea el panteísmo moderno. Se que esto confunde nuestra razon pero de que otra podria ser. Acaso no tenemos a la electricidad como una especie de marteria imponderable, a la cual no podemos ver? Sabemos que existe por sus efectos. Mas bien hay que entender aquella maxima referente al alma: “el alma es inmaterial” es un sentido relativo, como un alma que esta constituido de una materia que difiere de la materia que positivamente conocemos.
    En definitiva, el problema sobre la existencia del alma es que lo hemos abordado desde su vinculacion con el cuerpo y en las que suele confundirse con el pensamiento, y no fuera del organismo, a partir de sus irrebatibles apariiciones. De aqui surge la mayor probematica. Pero lo digo hoy: El alma es inmortal, primero porque nada de lo que crea Dios se pierde en el universo; segundo porque el alma es unos de los principios que constituyen la creacion, seguido de la materia que tiene infinitas transformaciones del mismo fluido universal; Y tercero, porque aun despues de la muerte el alma sigue coservando su individualidad, sus costumbres, sus habitos, defectos, virtudes etc. y las demuestra en las manifestaciones espiritas de todas las formas posibles.

  3. quisiera que me saquen de dudas acerca de este versículo bíblico.
    cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

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