Cristina Wilhelm

www.dear-god.net: Dios en el ciberespacio

In Periodismo on 24 agosto 2009 at 10:00 PM

Por Cristina E. Wilhelm

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La espiritualidad se reinventó. Quizás la globalización hizo que las cuatro grandes civilizaciones –islámica, india, lejano oriente y occidental– unieran creencias para gestar a un individuo capaz de albergar dentro de sí filosofías incluso contradictorias y de diseñar una religión a su propia convencia. Tan conveniente que su Dios, quien quiera que sea, puede tener su propio URL.

En un mundo donde no queda casi nada en qué creer, las necesidades existenciales del ser humano son cada vez más desesperadas. Somos millones de personas y sin embargo muchas veces nos sentimos solos. A veces pareciera que esa figura paternal que en occidente nos dibujaron como Dios se hubiera tomado unas vacaciones, o hubiera caído en un letargo depresivo después de esperar durante milenios que la humanidad aprendiera a vivir en armonía. Sumergidos en esa nota apocalíptica podemos comprender la existencia de sitios como http://www.dear-god.net.

Se trata de una página web para enviarle cartas a Dios… a cualquier dios: Allah, Yaweh, Jesús, al universo… sólo que este servicio ciberpostal no garantiza a sus usuarios que reciban alguna respuesta (Dios se expresa de formas misteriosas). Para el individuo moderno ya no son suficientes las huellas en la arena de la playa que insinúan que un Padre Celestial nos lleva en brazos. El hombre de hoy necesita una deidad tangible, que se comunique directamente como solía hacerlo en el Antiguo Testamento o como aún lo hace en los capítulos de Los Simpsons… Si está muy ocupado, por lo menos un “Re” en la casilla de correo electrónico.

Las cartas están organizadas por categorías: confesiones, muerte,  sueños, fe, familia, amor, dinero, humor, estrés… que no son más que un espejo de los problemas del hombre de hoy, que se repite en diferentes tamaños, nacionalidades, generaciones y colores de piel, pero que a fin de cuentas revela a un ser último, aquejado por el corrompido sistema que enmarca su existencia.

Querido Dios: mi novia tuvo un aborto el mes pasado”. “Querido Dios: Mi mejor amigo se suicidó”. “Querido Dios: Por favor revélame el plan que tienes para mí”. Una y otra vez las misivas bosquejan a un hombre con sed de respuestas, que parecieran aparecer dentro de las mismas preguntas y confesiones. Quizás sólo nos sentimos agradecidos porque nuestros problemas parecen dramas adolescentes frente a los de los demás.

También hay agradecimiento, también hay fe, y por suerte, también hay sentido del humor. Por ejemplo, Sarina Del Vecchio, desde Sydney, comparte con Dios su extraña relación con Madonna: “Querido Dios: Madonna me está persiguiendo. Perdí mi virginidad con Like a Virgin en el asiento trasero de la pickup de mi novio, cuando tenía dieciséis años, y seis semanas después tuve que decirle a mi padre italiano que estaba embarazada, mientras MTV sonaba Papa Don’t Preach. A los dieciocho perdí mi fe en la religión, al mismo tiempo que Madonna quemaba crucifijos, e intenté recrear el sentimiento metiendo mi rosario en el microondas. Eso acabó con el drama y arruinó el microondas de mi mamá. A los veintidós, me perdí durante dos días en la nieve durante unas vacaciones de esquí y lo único que me mantuvo con vida fue la canción Frozen que soné en modo Repeat, mientras la hipotermia me invadía. Finalmente, la otra noche mi nuevo novio y yo estuvimos juntos por primera vez mientras ponían en  la radio 4 Minutes. (Él se tomo poco menos de tres y medio). Sé que ella está en mi vida por una razón, pero no estoy segura por qué. Por favor, envíame una señal, preferiblemente antes de que estrenen su próximo single”.

Del cinismo a la devoción, de la cruda realidad a escenarios oníricos. Así es la relación que tenemos hoy con Dios. Pareciera a veces que Él mismo tuviera demasiado con sus propios problemas, como opina Leon Stellar, un publicista de Nueva York que le sugirió a Dios cambiar a sus relacionistas públicos, hacerse un nuevo corte de pelo y sustituir al crucifijo por una figura más atractiva, quizás un hexágono con un bonito tono fucsia… Así están las cosas: quizás Dios deberá abrirse un Facebook o un MySpace, condensar sus testamentos en divertidos y cortos videos colgados en YouTube, y tener un blog propio con pics que muestren su mejor perfil, para atraer más followers. Amén.

© Publicado originalmente en la edición 42 de la revista Tendencia

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  1. …la necesidad de estar cerca de dios en estos tiempos tiene que ver mas con la falta de comunicacion entre nuestra especie…sin dejar por fuera que cada vez somos mas criticos con nosotros mismos y con los demas, la primera expresion que salta a la mente de las personas antes de comunicar algo es: ¿que pensaran de mi_____ si digo tal cosa? en ese espacio ponen familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo y una larga lista de etc.
    dios a pesar de que todo lo ve y todo lo puede seguro no emitira una opinion contraria o un juicio opuesto al nuestro…estamos hechos a imagen y semejanza de el, debe pensar como yo…
    jajajaja visto de esta manera, creo que la que termino este parrafo y me voy a dear god!!

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