Cristina Wilhelm

Reflexiones arbitrarias sobre la cultura hipster

In Periodismo on 25 agosto 2009 at 7:47 PM

Por Cristina E. Wilhelm

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La sociedad es adicta a las etiquetas, sobre todo cuando de seres incomprendidos, bohemios y/o melómanos se trata: los han llamado beatniks, hippies, posmos, shoegazers, grunchies, entre muchas otras clasificaciones. En la actualidad los términos de rigor son emos, indies o simplemente hipsters. Que a nadie lo tomen por sorpresa.

Nietzche sabía de lo que hablaba cuando expuso la idea del Eterno Retorno, esa concepción no lineal del tiempo que nos convence de que el mundo carece de una meta. Simplemente da vueltas en círculos que originan una repetición invariable, donde el ciclo se cierra cuando los valores del pasado se transmutan para dar paso a los valores del presente. Sólo esa teoría podría explicar cómo la subcultura hipster de los cuarenta devino en la contemporánea.

En los cuarenta el término hipster era usado al hablar de los aficionados al jazz y el estilo de vida que crearon alrededor del género musical. Por lo general eran caucásicos con aspiraciones negroides, con disposición a experimentar con las drogas y la sexualidad, y con estilo dandy al vestir. Frank Tirro definió el término diciendo que “el hipster es un hombre subterráneo. Él es para la Segunda Guerra Mundial lo que el dadaísta fue para la primera parte. Él es amoral, anarquista, cortés y sobre-civilizado al punto de la decadencia. Siempre diez pasos adelante en el juego por su conciencia, un ejemplo de lo cual podría ser conocer a una chica y rechazarla, porque sabe que saldrán en citas, se tomarán de las manos, se besarán, fornicarán y quizá se casarán o divorciarán. Así que ¿para qué iniciar todo? Él conoce la hipocresía de la burocracia, el odio implícito en la religión, entonces ¿qué es lo que valora?, como no sea para pasar la vida evitando dolor, tener a raya sus emociones y ser genial. Él anda buscando algo que trascienda toda esta sandez y lo encuentra en el jazz”.

Aunque la subcultura hipster contemporánea guarda paralelismos con la de los cuarenta, la brecha generacional y las nuevas tendencias musicales han trazado diferencias esenciales. En vez de estar ligado al jazz, hoy se asocia con el rock independiente y todo lo que el estilo de música conlleva. Los hipster de hoy rechazan las etiquetas de cualquier naturaleza: marcas de ropa, grandes disqueras o estudios de cine que fabrican blockbusters en serie. La premisa es alejarse de lo que seduce al rebaño –lo mainstream– en una búsqueda insaciable de individualidad y nuevas estéticas. Nada nuevo en realidad, simplemente un ciclo que regresa al punto de origen, revestido de los colores de los “dosmiles”. La paradoja es que el deseo de huir de las etiquetas simplemente les estampó una nueva etiqueta: la de indie o hipster. Un desenlace clásico en la historia de las contraculturas.

Los hipster por lo general pertenecen a la clase media acomodada, ya que cierto nivel intelectual y económico superior al promedio es necesario. Lo que exacerba sus instintos consumistas es la ropa vintage del mercado de los corotos o la ropa hand-made comprada en bazares de diseñadores “emergentes” (como dijo mi amiga Mencha, ¿hasta cuándo el término?). Hábitos adicionales como el vegetarianismo, la conducta eco-friendly o la lectura de izquierda son accesorios tan necesarios como cualquier objeto con el “I (heart) NY” impreso. Pero qué curioso resulta que veneren a la manzana más venenosa del capitalismo y rechacen al mismo tiempo las corporaciones multinacionales.

A pesar de que tiene su encanto, pareciera que los hipster se han vuelto fanáticos de los quince minutos de fama del producto que necesitan devorar antes que pase de moda. Con ésto sólo contradicen la identidad hipster, que se regodea en el rechazo por las masas sedientas de consumismo y Louis Vuitton. Su discurso es un desafío profeso a lo burgués pero su conducta es tan excluyente como la de la burguesía. Y en el fondo no es más que una anti-moda tornada en moda. Sólo así se explica la conducta de las jóvenes que dejan el aislamiento de sus iPods –llenos de bandas indie que sólo conocen quinientos usuarios de MySpace en el mundo–, para pelearse en bazares de diseño por los codiciados accesorios de la última colección de Oh! Nena. O más aún, la del grupo de nuevos “diseñadores” que imita descaradamente las Oh! Nena en un vacuo intento por ser “diferentes”, y que inventa cualquier “Oh! Parapeto” para venderlo a través de la Web 2.0 y canjear las ganancias en dólares norteamericanos. Quizás así puedan comprarse las fabulosas Converse diseñadas por John Varvatos que promociona la revista Nylon del mes o los snickers del blog de Kanye West. Hay que arroparse hasta donde el cupo de Cadivi los cobije…

La paradoja es que, pese a ser contradictoria, la subcultura hipster es seductora, sobre todo para los más jóvenes. Es el imperio de “lo cool” –aunque el término apropiado en este caso sería “lo deck”. Para profundizar en el tema, el libro de Robert Lanham The Hipster Handbook (2003), ofrece estrategias clave a través de una lectura muy entretenida.

Así está el mundo de los jóvenes en sus veintes e incluso treintas; esta es la tendencia predomintante desde el 2008. Han construído una moda globalizada, nutrida de elementos de décadas anteriores unidos a manera de collage. Las ideologías son individuales y lo que está “de moda” automáticamente está “out”. Tiene la misma importancia el que el presidente haya destituído al gobernador, los nuevos lanzamientos de Matador Records o si el calzado de moda es glow in the dark.

Señales de que eres hipster

•    Prefieres cualquier religión antes que el Cristianismo
•    Tu accesorio de rigor son unos Rayban Wayfarer
•    Tu nivel de grasa corporal no supera el dos por ciento
•    Sabes qué son los keffiyehs, pero no te interesa Palestina
•    Le dices kitsch a lo mainstream
•    Nadie lo sabe, pero la mitad de tu closet la compraste en Urban Outfitters o American Apparel cuando fuiste a Miami con tus papás
•    Tu corte de pelo está inspirado en el del cantante de Tokyo Police Club y luce genial cuando está sucio
•    Eres un “hater” (odias al mundo)
•    Quieres estudiar Arte en BCN (Barcelona) o Diseño de Modas en BA (Buenos Aires)
•    Eres gay o gay-friendly
•    No toleras la existencia de Britney Spears
•    Te desahogas diariamente en tu Tumblr y pretendes que no te importa tu Tumblarity
•    Idolatras a Andy Warhol y/o a Edie Sedgewick
•    Niegas ser hipster

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  1. Cristiiiiiiiii me encanto esta reflexion jajajajaja muy deck ! =D

  2. Es bombacha miamor!(como Miranda que boba)
    Te escribo porque tuve sentimientos encontrados con tu artículo.

    Para empezar, mi me encantan las tribus urbanas! (o gremios como le diría mencha pues jajaja)y yo por mucho tiempo si caí en esa bobería de querer ser distinta al punto de que, como tu dijiste, me etiquetaron de hipster o de indie.

    Después de negarme al término pensé, me voy a ofender porque me digan asi? Si me encanta una Oh!nena, Veo películas independientes, escucho musica “indie” me encanta ir al mercado de los corotos y ni hablo de Urban Outfitters, porque es la página que reviso casi a diario.

    Pero como le dije a Adriana aka ghostselector, también me gusta Britney, Lady Gaga (Bad romance pero me gusta al fin), E.T, Scream y pare usted de contar de la cultura pop. Entonces Sí esta bien que me gusten estas cosas de la cultura pop pero me tengo que sentir mal por ser eco friendly? o el que lea esto y tiene todas esas señales que mencionas se debería revisar dos veces porque es un hipster?

    Si estoy de acuerdo con que muchos exageran, y es ahí cuando me molesta un poco la cosa, esa gente que trata de demostrar con demasiado enfasis el hey, yo soy “distinto” soy “hipster cool” y todo lo demás lo consideran basura. Para mi esos que desechan algo popular, mainstream y demás son igualitos a los pavos que te miran mal si te pones colores que no combinan o los que creen que todo lo que no es como ellos es “raro”.

    No se, me enredé escribiendo, al final de cuentas lo que quise decir es que no le veo nada malo a tener gustos por estas cosas, de hecho me parece genial por ejemplo que más y más sean vegetarianos (cosa que yo no puedo hacer), que sean gay friendlys, porque prefiero mil veces esto a intelorancia hacia los gays, o que quieran estudiar diseño de modas o arte, porque están rompiendo el tabú de estudiar algo que odian solo porque aquí hay mas campo y están haciendo lo que de verdad les gusta. Y si les etiquetan de indies, so be it :)

    • Qué buen comment! me encanta! A ver, antes que todo quiero confesarte algo. estoy completamente de acuerdo contigo. Me gustan los hipsters. Asi como a su debido momento amé los grunchies, los shoegazers y, en definitiva, cualquier persona que sienta una necesidad imperiosa de diferenciarse de las masas. Si hubiera sido joven en los 60s seguramente hubiera sido hippie. En mi artículo no pretendí atacar a los hipsters -salvo en el caso particular de las personas que imitan a las Oh! Nenas, a esas sí las ataco porque hasta cuándo?-. Todo lo contrario. Mi reflexión gira en torno a cómo las diferentes generaciones viven un proceso cíclico. De allí mi alusión al eterno retorno. La fuerza vital del hípster es a mi parecer la misma que durante la historia ha movido a todos los jóvenes, simplemente que en los dosmiles se han revestido con esta etiqueta. Lo que en realidad quise expresar es la ingenuidad de sentirse único, de descubrir el agua tibia, mi artículo habla del ímpetu de una juventud que, como todas, siente que descubrió el mundo por vez primera y se resiste a petenecer a un sistema. También hablo de la ironía de nuestra sociedad, que simplemente nos permite la ilusión de sentirnos diferentes. Porque al fin y al cabo, somos lo que las influencias mediáicas han hecho de nosotros. Simplemente que algunos tenemos mejor gusto que otros. Pero me encanta que no le temas a las etiquetas. Es una buena decisión, ya que en la vida probablemente recibiremos más etiquetas que regalos de cumpleanos. Me encanta tu orgullo por ser sencillamente quien eres. Independientemente de que esa identidad encaje o no dentro de la etiqueta hípster.

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