Cristina Wilhelm

Era rusa y se llamaba Laika…

In Periodismo on 26 agosto 2009 at 11:55 PM

Por Cristina E. Wilhelm

Imagen 2

El 3 de noviembre de 1957 la antigua Unión Soviética puso en órbita su segundo satélite artificial: el Sputnik II. Este día se hubiera perdido en el olvido de no ser por una una perra que vagaba por las calles de Moscú quien, a bordo del satélite, se inmortalizó como el primer ser vivo en llegar al espacio, en lo que fue quizás el más fatal ascenso a la fama en la historia de la humanidad.

La primera referencia que tuve de Laika llegó a mí gracias a la banda española Mecano. Durante años me pregunté si la historia de esa perra que viajó al espacio exterior a bordo de una nave espacial era real o simplemente otra grandiosa invención de la imaginación de José María y Nacho Cano. Mi mente se empeñó en dibujar a Laika como una Cocker Spaniel salida de un comercial de Dog Chow, pero años después, en una era donde la información está a un click de distancia, no fue difícil disipar el misterio y conocer la verdadera historia del primer ser vivo en orbitar el espacio; la primera astronauta.

La Unión Soviética y los Estados Unidos de debatían la conquista del espacio, pero los rusos hicieron los primeros titulares cuando lanzaron el Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957. Ambos países habían empleado perros en vuelos suborbitales, pero ninguna nave parecía estar lista para garantizar un regreso a tierra en condiciones seguras. Pero en su empeño de ganar la carrera espacial a los norteamericanos, aunque fuera “por una nariz”, el líder soviético Nikita Khrushchev ordenó el lanzamiento de un nuevo satélite, el cual debía surcar el espacio el 3 de noviembre de 1957, sólo un mes después del despegue del Sputnik 1, en el marco del cuadragésimo aniversario de la revolución bolchevique. La particularidad es que en esta ocasión el satélite sería tripulado por un ser vivo. Los científicos rusos tuvieron que construir la nave en sólo cuatro semanas, lo que provocaría un desperfecto fatal para la misión.

Para la misión se entrenaron tres perros: Laika, Albina y Mushka 6. Todos ellos fueron recogidos de las calles de Moscú y sometidos a todo tipo de pruebas. Finalmente se decidió que el viaje sideral sería emprendido por Laika, de aproximadamente seis kilogramos de peso y unos tres años de edad. En nombre de la ciencia, Laika tuvo que acostumbrarse a radiaciones y cambios bruscos de temperatura, para adaptarse a las experiencias que viviría en la nave. Incluso, le confeccionaron un traje espacial, con un compartimiento para recoger sus desechos físicos. El espacio de la nave era tan limitado que Laika sólo podía ponerse de pie, sentarse o acostarse, y además de todo tuvo que llevar un arnés. Un viaje muy lejos de ser de primera clase.

Tras el lanzamiento del Sputnik 2, el mundo entero siguió de cerca los pasos de Laika en el espacio, con la ingenua esperanza de que volviera a tierra convertida en una heroína. Los soviéticos anunciaron que la perra estaba en completa calma y que en unos días descendería a tierra, primero en una cápsula espacial y luego en un paracaídas. Esto desató una psicosis mundial de “perras voladoras”. En Santiago de Chile se creyó durante varias horas, que Laika había aterrizado, cuando unos jóvenes lanzaron a un perro en paracaídas para gastar una broma. El perro resultó ser macho y las ilusiones de los chilenos de formar parte de la historia espacial quedaron enterradas para siempre.

Cuando se anunció que Laika no había sobrevivido a la misión el mundo expresó incrédulo su desilusión, que se fue convirtiendo en rabia, ante las contradictorias versiones que dio la Unión Soviética sobre la muerte de Laika. Lo cierto es que el Sputnik 2 nunca estuvo preparado para regresar a tierra y los rusos estuvieron conscientes todo el tiempo de que la vida de Laika estaba condenada. El plan original fue practicarle eutanasia a través de comida envenenada para aminorar su sufrimiento. Nunca hubo una versión oficial de los hechos; en ocasiones se dijo que había muerto por asfixia y en otras por sobrecalentamiento de la nave. El mundo conocería la verdad en octubre de 2002, cuando el científico Dimitri Malashenkov, quien participó en el lanzamiento del Sputnik 2, dijo toda la verdad en un artículo que presentó al Congreso Mundial del Espacio en Houston.

Entre cinco y siete horas después del despegue, la nave dejó de transmitir la información de los signos vitales de Laika. Al parecer, cuando el Spunik 2 llegó a órbita una de las partes de la nave que debía desprenderse quedó atascada, impidiendo el correcto funcionamiento del sistema de control térmico y provocando la muerte de Laika por el sobrecalentamiento de la nave. La única conclusión útil que se obtuvo de la misión fue que un organismo vivo era capaz de soportar las condiciones de microgravedad, lo que posteriormente fue aplicado en vuelos con humanos.

Al momento del lanzamiento del Sputnik 2, la prensa de 1957 se centró en las repercusiones sociopolíticas en la carrera espacial entre USSR y USA, obviando casi por completo el tema de la explotación de los animales. Pero cuando la comunidad mundial analizó friamente los hechos y comprobó que la muerte de Laika fue deliberada, organismos como la Liga Nacional de la Defensa Canina en el Reino Unido reaccionaron, y grupos de activistas hicieron protestas frente a embajadas soviéticas de todo el mundo.

La muerte de Laika fue el primer paso hacia la protección de los derechos de los animales. Aunque sin dudas las pruebas en animales han significado un valioso aporte para el desarrollo de la ciencia, el maltrato a estos seres no es justificado bajo ninguna condición. Tras la experiencia del Sputnik 2, nunca más se realizaron vuelos espaciales con animales, sin antes garantizar su seguridad, dando al mundo una razón más convertir a Laika en un personaje histórico. No sólo aparece en el Monumento de los Conquistadores del Espacio de Moscú  –sólo ella y Lenin son reconocibles–, sino que en marzo de 2005 un pedazo del planeta Marte fue bautizado con su nombre por los controladores del Mars Exploration Rover. De alguna forma, los hermanos Cano tuvieron razón al escribir: “En la Tierra hay una perra menos y en el cielo una estrella más”, pues la memoria de Laika vivirá por siempre.

Curiosidades sobre Laika

•    La novela Intervention, de Julian May, es el relato ficticio del rescate de Laika por una comunidad extraterrestre.
•    En un capítulo de la serie Doctor Who se narró una historia sobre el funeral de Laika.
•    En un capítulo del cómic Flash Gordon aparece Laika rescatada por una raza de alienígenas lunares con aspecto perruno.
•    Existen varios grupos musicales inspirados en Laika: Laika, Laika Dog y Laika and the Cosmonauts.
•    También existen varias canciones llamadas Laika, pertenecientes a las bandas Arcade Fire, Moxy Früvous y The Cardigans. Una de las más famosas es la del grupo español Mecano, de su álbum Descanso Dominical. Igualmente, en el año 2002 el grupo Spacemonkeyz produjo un álbum llamado Laika Come Home, que es un remix del primer álbum de Gorillaz.

© Publicado originalmente en la edición 38 de la revista Tendencia Maracaibo (2007)

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