Cristina Wilhelm

Román Chalbaud: Polémico de tablas y celuloide

In Perfiles on 26 agosto 2009 at 11:12 PM

Por Cristina E. Wilhelm

© Fotografía: Dondyk+Riga / Tendencia Maracaibo

© Fotografía: Dondyk+Riga / Tendencia Maracaibo

La ternura que emana de este realizador, actor y dramaturgo venezolano entra en flagrante contradicción con la gran polémica que generan sus obras. Tras la mirada serena de este merideño, se esconde la pasión de un guerrero, cuya arma ha sido el celuloide. A través de sus largometrajes, Román Chalbaud ha plasmado la realidad de un país que, pese a vivir inmerso en miseria moral y corrupción, todavía es capaz de generar personajes sensibles e imaginativos, que se consagran como los héroes anónimos de nuestra historia.

La vocación de Román Chalbaud fue precoz; surgió en esa época cuando ni siquiera existía la televisión: “Recuerdo que cuando tenía siete años fui a ver la película Tiempos Modernos, de Charlie Chaplin. Supe que éso era lo que yo quería hacer. Me la pasaba escribiendo cuentos y poemas, por eso siempre me quebraban en los exámenes de física”. Román se inició en las humildes tablas del Liceo Fermín Toro y luego se matriculó en el Teatro Experimental, bajo la dirección del maestro Alberto Paz y Mateos. Sin embargo, nos cuenta que su auténtico inicio fue en el cine: “En los años cincuenta yo trabajaba como office boy en la Creole Corporation. Ganaba ochocientos bolívares. Pero en ese entonces vino a Venezuela un director mexicano llamado Víctor Urruchía para rodar dos películas: Seis meses de vida, protagonizada por Amador Bendayán, y Luz en el Páramo. Me ofrecieron contratarme como asistente del director por doscientos noventa y cinco bolívares y yo por supuesto acepté. Mi mamá puso el grito en el cielo. Para ese entonces era impensable creer que alguien podía estudiar cine en Venezuela”.

Pero Román Chalbaud demostró que la realidad era otra, pues triunfó no sólo en el cine, sino también en el teatro y la televisión. Hoy tiene a cuestas grandes éxitos como los largometrajes El Pez que Fuma, La Oveja Negra, Pandemonium y el más reciente, El Caracazo, la producción más ambiciosa de su carrera, que con más de cinco mil extras, ciento treinta actores e impresionantes efectos especiales, documenta los trágicos sucesos del 27 de febrero de 1989. En un país divido, este maestro del séptimo arte, logró conquistar en pleno a la audiencia e incluso obtuvo el premio Glauber Rocha, otorgado por la prensa extranjera: “Si nos entregamos a la guerra vamos a vivir entre batallas. La lucha debe contruirse con ideas, votos y, ¿por qué no?, con películas también”.

© Publicado originalmente en la edición 30 de la revista Tendencia Maracaibo (2006)

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