Cristina Wilhelm

Web 2.0: La evolución de Internet

In Periodismo on 14 septiembre 2009 at 11:57 PM

Por Cristina E. Wilhelm

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En el 2004, uno de los principales promotores del software libre, Dale Dougherty, acuñó un término que cada vez se infiltra con más poder en el habla cotidiana: la Web 2.0. Se refiere a la segunda generación en la historia de la Web, donde los usuarios se agruparon en comunidades y redes sociales, y tomaron participación activa en la creación de contenidos a través de blog y wikis. Hoy, la Web 2.0, más que un concepto, es la realidad. Todo lo que hagas o digas podrá ser “posteado” en tu contra.

No es nada nuevo, menos aún en los tiempos que vivimos, cuando la caducidad es tan frecuente que podría llamarse “neo-moda” (dícese de lo que estaba de moda hace una segundo, pero que un instante después de que te enteraste ya está demodé). Hoy en día, cinco años son una eternidad, algo así como los años de los perros, que valen por siete humanos. Pero como decía Hegel, la historía está en constante movimiento y sólo puede ser contada desde el futuro. Cuando ya es historia. Y la historia nos dice que la generación de usuarios de la Web 1.0 –esa que se conformaba con sitios web estáticos y prácticamente unidireccionales– fue reemplazada por otra más reaccionaria, un ejército informático armado con cámaras, reproductores de Mp3s, ordenadores portátiles, Blackberrys y iPhones, y unido por un hilo conductor invisible llamado Wi-Fi, que le otorgó el poder absoluto de expresar e intercambiar información desde cualquier lugar del mundo, con inmediatez insuperable.

La Web 2.0 está basada en comunidades de usuarios y se fortaleció principalmente por las redes sociales, los blogs, los wikis y las folcsonomías –la indexación social a través de etiquetas o tags. Éstos permitieron edificar bases datos a partir de la inteligencia colectiva de los usuarios, quienes están en su derecho de replicar o modificar contenidos, y quienes ponen su información a disposición de la Web voluntaria y organizadamente. Uno de los ejemplos más comunes es el Facebook, un sitio creado originalmente para los estudiantes de Harvard y que hoy tiene más de doscientos millones de usuarios en el mundo, superando a su competidor principal MySpace. Paulatinamente, los sistemas de la Web 1.0 empezaron a sustituirse por los 2.0: OFoto fue desplazado por Flickr, TerraTV por YouTube, Akamai por BitTorrent, la Enciclopedia Británica y Encarta por Wikipedia, las webs personales por los blogs…

Particularmente el efecto de los blogs ha sido masivo e inesperado. Los periodistas toman de ellos más información de la que quisieran admitir, acarreando ocasionalmente desenlaces nefastos. Porque entre las debilidades de la Web 2.0 está que, al ofrecer libertad plena de información, con mucha frecuencia se difunden datos falsos o de fuentes no calificadas, o imágenes alteradas en Photoshop que terminan desencadenando escándalos en los medios offline.

Otros casos singulares son Wikipedia y YouTube, que se han convertido quizás en las principales bases de datos de nuestra civilización. Pareciera que lo que no está en estos sitios no exisitiera. Y sólo basta que un usuario comprometido y con tiempo libre detecte lo que no existe, para resolverlo publicando en un wiki o colgando un video etiquetado.

La sensación del hombre de hoy es de total ubicuidad. Es fascinante y escalofriante a la vez la sensación de verte convertido en un punto móvil en Google Maps. De sentirte reducido a una etiqueta de Facebook, destacada con un hipervínculo bajo una foto que alguien sacó del baúl de los recuerdos, o que hace demasiado pública una salida con los amigos que querías ocultarle a tu novia. Simplemente con sacar un teléfono celular, tomar una foto y subirla a alguna red social, el mundo entero podría saber qué estás haciendo, cómo anocheció en París o, más aún, dónde está Paris Hilton.

Y esto de la ubicuidad y la inmediatez no es exageración. El microbloggin te permite expresar lo que estás haciendo en mensajes telegráficos. Los últimos meses ha adquirido protagonismo el sitio Twitter.com que, aunque existe desde el 2006, parece haber explotado en Venezuela como fenómeno sólo desde hace poco. La premisa de Twitter es responder en un máximo de ciento cuarenta caracteres ¿qué estás haciendo? Los usos que se le ha dado a esto son increíbles. Y con eso digo que lo han aprovechado organismos policiales para capturar delincuentes, universidades para ofrecer feedback en conferencias on-line y medios de comunicación para realizar entrevistas.

Eso lo entendemos hoy. Lo que nos espera, si queremos transgredir a Hegel y anticiparnos a la historia, es la Web 3.0. No se emocionen: el término tampoco es nuevo. Lo acuñó en el 2006 un crítico de la Web 2.0 llamado Jeffrey Zeldman y englobará acciones como inteligencia artificial, la Web semántica y la Web geoespacial. Sus metas principales: la creación de la Data Web, un lenguaje estandarizado y universal para toda la autopista de la información, y la Internet 3D, que permitirá conectar y colaborar a los usuarios dentro de espacios tridimensionales. Command Quit.

© Publicado originalmente en la edición 47 de la revista Tendencia Maracaibo (2009)

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