Cristina Wilhelm

Cartier: Hallazagos de la relojería y la aviación

In Periodismo on 16 septiembre 2009 at 2:27 PM

Por Cristina E. Wilhelm

AlbertoSantosDumont

En 1904, la amistad entre el aviador brasileño Alberto Santos-Dumont y el diseñador francés Louis Cartier dio como resultado la creación de Santos, uno de los primeros relojes de pulsera del mundo. 100 años después, la casa Cartier sigue comercializando el popular modelo que se inmortalizó en el tiempo como un icono de la relojería moderna.

Detrás de cada invento yace una historia fascinante y el caso de la creación del reloj de pulsera no es una excepción. Sin embargo, para contar la historia de este útil objeto, no se puede obviar la de la creación del primer avión, pues están estrechamente vinculadas.

Los inicios reales se remontan hacia la mitad del siglo XIX cuando un joyero francés llamado François Dumont decidió emigrar a Brasil para probar fortuna. La suerte lo llevó convertirse en el primer plantador de café de Latinoamérica y a acumular una gran fortuna que permitió a su hijo, Alberto Santos-Dumont, desarrollar su curiosidad por los artefactos voladores y convertirse en el padre –no reconocido- de la aviación.

Un paso atrás para los Hermanos Wright
A pesar de que siempre nos dijeron que los creadores del avión fueron los Hermanos Wright, todo parece indicar que la historiografía fue injusta con Alberto Santos-Dumont.

A los 17 años, el hijo de consentido de François Dumont regresó a Francia animado por la novedad del globo aerostático. Era un inventor nato que se apasionó con la idea de volar y que construyó infinidad de artefactos. La gente estaba acostumbrada a verlo volar por los cielos de París en el globo al que había incorporado un –recién inventado- motor de combustión interna, unos timones y una hélice, para poder dominar las corrientes de aire.

Sin embargo, la ambición de Santos-Dumont adquirió un nuevo matiz cuando el Aeroclub francés ofreció 1500 francos a quien creara el primer aparato más pesado que el aire que fuese capaz de recorrer cien metros por sus propios medios. Fue así como el 23 de octubre de 1906 el prototipo 14bis, un avión con estructura de bambú y aluminio y cobertura de lona y seda japonesa, se elevó en el Parque La Bagatelle sin ayuda para realizar un recorrido de 60 metros en línea recta a 2 metros de altitud.

Ciertamente los Hermanos Wright registraron el vuelo del Kittyhawk tres años antes, pero lo que muchos no saben es que el aparato de los Wright no era un avión realmente, sino un planeador con motor, que dependía de fuerzas externas como el viento y el remolque para despegar. Por otra parte, la hazaña de los Wright se produjo frente a unos pocos amigos y familiares, pero el vuelo de Santos-Dumont es el primer vuelo certificado y homologado por una Asociación Aeronáutica oficial ya que fue realizado a los ojos de todo París y de la prensa internacional, convirtiendo a nuestro héroe en el primer piloto y diseñador de aviones auténtico. El 14bis se inmortalizó en la historia como el primer avión capaz de despegar, volar y aterrizar por sus propios medios.

Crece una pequeña empresa familiar llamada Cartier
En 1847, el joyero francés Louis-François Cartier fundó un negocio en París para proveer de joyas a la corte de Napoleón III, quien recién llegaba al trono. Su calidad adquirió fama de inmediato, y expandió su producción a la fabricación de finísimos juegos de té, vajillas y joyas, lo cual le valió una fortuna inmensa.

Luego, Alfred, el hijo de Louis-François Cartier tomó las riendas de la empresa familiar e incorporó la novedad de los relojes de bolsillo, que enloqueció al París de finales de siglo XIX. Pero a principios del siglo XX el nieto del fundador de la empresa familiar, Louis Cartier, marcó el éxito definitivo de esta afamada casa, pues creó el reloj de pulsera, una pieza única que estableció a Cartier como una marca universal. La mayor prueba reside en que hoy, cien años después, Cartier continúa siendo una de las casas de joyería y relojería más importantes del mundo.

Las historias de Santos-Dumont y Louis Cartier se entrelazan
En 1900, Louis Cartier conoció a Alberto Santos Dumont, de quien de inmediato se hizo íntimo amigo, y aquí es donde las dos historias, la del célebre aviador y la del famoso joyero, se entrecruzan para producir un resultado completamente inesperado: la invención del reloj de pulsera.

En 1901, tres años antes del primer vuelo del 14bis Santos-Dumont, estaba a bordo de su dirigible No.6, intentando ganar una recompensa de 100.000 francos, por hacer un recorrido de ida y vuelta desde el Parc Saint Cloud hasta la Torre Eiffel en menos de 30 minutos. Cuando desembarcó los jueces dijeron que darían el veredicto en un evento que se realizaría esa misma noche.

Santos-Dumont esperó ansioso hasta que llegó al exclusivo restaurante Maxim´s, donde la crema y nata de la sociedad parisina –entre la que se encontraba Louis Cartier, por supuesto- lo vitoreó y aclamó por su récord. Lo curioso del caso es que Santos-Dumont, evidentemente emocionado por haber ganado el premio, comentó a Louis Cartier que estaba sorprendido, ya que no sabía si había ganado porque no había podido medir el tiempo mientras estaba en el aire, ya que en el dirigible le era imposible retirar las manos del mando para mirar su reloj de bolsillo. Louis Cartier le prometió a su amigo ayudarle a encontrar una solución a su problema y fue así, como este diseñador de gusto exquisito le entregó a Santos-Dumont un reloj cuadrado y plano de oro, que se sujetaba a la muñeca por una correa de cuero y una hebilla. El impacto del reloj fue tal, que en muy poco tiempo Louis Cartier comenzó a producirlo en serie bajo el nombre de Cartier Santos.

Santos Dumont utilizó el Santos años más tarde, para cronometrar el tiempo que tardó en batir el récord mundial de aviación el 22 de noviembre de 1907. La medición del Cartier fue exactamente igual a la de los cronometristas oficiales: 21 segundos.

El reloj Cartier Santos volvió a fabricarse en 1979 y continúa en producción hasta el momento, manteniendo los altísimos estándares de calidad que mantuvo Louis Cartier cuando creó el reloj para su amigo casi un siglo atrás. El primer ejemplar de la nueva serie fue donado por la empresa fabricante al Musée del’Air de Paris, y se expone junto al último avión diseñado, construido y piloteado por Santos Dumont: el Demoiselle 1908.

¿Qué fue de Santos-Dumont?
Todos sabemos lo que ocurrió con Cartier. Pero ¿y Santos-Dumont? En 1909, regresó a Brasil. Toda su vida estuvo enamorado de la idea de crear un avión que fuera capaz de acortar las distancias, transportar pasajeros, entregar correo y favorecer la unión de las naciones, pero la Primera Guerra Mundial dio luz a una realidad muy diferente. Santos tuvo que presenciar el horror de ver cómo sus aviones fueron utilizados como bombarderos ocasionando la muerte de miles de personas. Por eso, apenas tres días después de haber cumplido 59 años, se ahorcó con su propia corbata asqueado y decepcionado por el uso que se dio a su invención.

© Publicado originalmente en la edición 23 de la revista Tendencia Maracaibo (2004).

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