Cristina Wilhelm

Ender Cepeda: Tentado por el lienzo en blanco

In Perfiles on 30 octubre 2009 at 7:37 PM

Por Cristina E. Wilhelm

cepeda

Las manos de este creador dan vida a un discurso plástico poderoso, cuya fuerza abrasadora lo convirtió en acreedor del Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2003: “Nunca haría algo abstracto; me interesa demasiado el hombre, sus sueños, sus tragedias… Me gusta la idea de una obra autobriográfica, de poder compartir la esencia de mi vida, mi transcurso por el mundo“. Esa visión mágica que hoy plasma Cepeda en su obra quizás la heredó de su madre, quien por sus raíces indígenas y negras, tenía cercanía a prácticas como la santería. Su padre también influyó en el despertar de su sensibilidad artística, pues tallaba esculturas en madera balza. Pero sin dudas, la tierra donde vivió su infancia terminó de completar la ecuación: “Mis vivencias más ricas están en Santa Bárbara del Zulia. Todo comenzó allí. Siempre ha existido en mí ese mundo de los pueblos de agua en épocas de creciente, que inundaba casas“. Ender Cepeda cuenta que su creativa debilidad le ocasionó problemas en el colegio: “De niño fui pésimo estudiante, lo único que me interesaba era dibujar. Recuerdo que un día hice un desnudo en la pared del tanque del colegio, sobre esa textura que forma el agua sobre la piedra. Cuando lo descubrieron empezaron a buscar al culpable , como si hubiera cometido un crimen. No fue difícil dar conmigo porque, como dijeron: ‘El único que tiene esa habilidad es Cepeda’. Mi primer mural había sido censurado. Un profesor muy querido me aconsejó que hiciera ‘esas cosas’ en mi casa, pero que no lo dejara pues ‘a lo mejor algún día serás famoso’“. El médico de cabecera de la familia recolectó todos los trabajos de Cepeda y lo llevó, en contra de la voluntad de sus padres, a matricularse en la Escuela de Arte Experimental de Mérida. Al principio él mismo no estaba convencido de poder vivir de su arte, pero un inspirador documental sobre Picasso y su Guernica logró que cambiara de opinión. Fue así como luego se inscribió en la Escuela de Arte Neptalí Rincón y concluyó sus estudios formales como artista. Las exposiciones de Cepeda impactaron aún a los espectadores más exigentes: “Trabajé como obrero portuario y me fascinaron esos malecones que tanto he plasmado. De eso se trató mi primera exposición en Caracas. Recuerdo que llevé los cuadros amarrados en el techo de un taxi, con la mala suerte de que la lluvia les cayó encima. Luego me enteré de que Zapata había visto la exposición y que le había encantado. Y eso que las obras se habían mojado“. Para este artista todo es una anécdota y cada día es una experiencia. De allí la grandeza de su obra: “No creo en la perfección de una obra de arte. Mi perro Florentino me pisó un cuadro y así se quedó. Él lo terminó. El artista como creador debe utilizar los accidentes“.

Publicado originalmente en la edición 26 de la revista Tendencia Maracaibo (2005)

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