Cristina Wilhelm

Leonardo Padrón: Ciudadano del papel y la tinta

In Perfiles on 30 octubre 2009 at 6:49 PM

Por Cristina E. Wilhelm

Leonardo_Padron_by_manuelpifano

El único pecado de Leonardo Padrón ha sido pensar en voz alta. Más aún, la osadía de atrapar esos pensamientos con armas poderosas, como el papel y la tinta.  Este poeta urbano se paseó por el ensayo, la telenovela, el guión de cine y el periodismo del que tanto reniega. Y a ninguno dejó ileso: todos fueron eficaces artilugios con los que conquistó algunos corazones, o instrumentos necesarios para retratar la ciudad que lo hizo ser quien es, reconstruyéndola como un rompecabezas armado con destajos de cotidianidad, o diseccionándola a través de personajes arquetípicos que exploró con su “escafandra existencial”. Ésos que desde la pantalla de la televisión nos despiertan ansiedades y nos recuerdan de qué material estamos hechos: “Entré en la televisión para usarla como pasillo antes de llegar al cine, pero ya llevo veinticinco años en ese pasillo. Es encantador poder ganarte la vida escribiendo historias de amor. He contado la urbe como un espacio amable y poético. Y también historias que trascienden ese código poético… Soy un espía permanente de la realidad. Un escritor es como una farmacia que está veinticuatro horas de turno. Cada persona que conozco me ofrece la posibilidad de convertirse en parte de uno de mis personajes“. Pero lo que fascina de Leonardo es su promiscuidad confesa. Aunque es un hombre de letras, la televisión ha sido su fiel amante, y con ella vio nacer producciones que aún resuenan en la memoria colectiva, como Amantes de Luna Llena, Amores de Fin de Siglo y Ciudad Bendita. El cine le dio dos grandes hijos: Manuela Sáenz y Miranda. Pero lo cierto es que quizás su mayor obra la concibió tras coqueteale a la radio, con quien tiene una relación a voces que todos los días se escurre a través de su show radial… Ésa, su infidelidad más legítima, dio origen a Los Imposibles, un libro que puso a leer a esta Venezuela sedienta de letras, usando como carnada personalidades irresistibles como Miguel Bosé o Sofía Ímber. De una u otra forma, Leonardo Padrón se las ingenia para que sus pensamientos alcancen los nuestros. Con dos best-sellers bajo el brazo camina por el mundo como un simple mortal más. Pero en el universo que guarda dentro se esconde un voyeurista atento, porque en la próxima esquina podría encontrarse una historia, un guión o un verso. Para los verdaderos escritores, dejarlas sin contar es el peor de los pecados.

Publicado originalmente en la edición 41 de la revista Tendencia Maracaibo (2008)

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