Cristina Wilhelm

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El cáncer en los animales

In Periodismo on 28 septiembre 2009 at 7:55 PM

Por Cristina E. Wilhelm

cancer perros

El cáncer es una de las causas de muerte más comunes entre las mascotas, sobre todo cuando estas tienen más de diez años de edad. Afecta principalmente a los perros, aunque los gatitos también son víctima frecuente de este mal que tanto aterroriza a los humanos. Si tu mascota lo tiene no te alarmes; la simple mención de la palabra cáncer tiende a crear pánico, pero lo cierto es que si se detecta a tiempo en la mayoría de los casos es curable. En el caso contrario, la ciencia ha desarrollado diversos tratamientos, tanto curativos como paliativos, que permiten sanar al animal preservando su calidad de vida.

Es importante estar atentos a la conducta de nuestras mascotas, ya que notar la enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia. Algunas señales comunes que pueden indicar la existencia del cáncer son inflamaciones anormales y constantes, úlceras que nunca sanan, la pérdida de peso y apetito, hemorragias, la presencia de olor desagradable, dificultad del animal para comer o tragar, la negativa a hacer ejercicio o jugar, cojera persistente o dificultad al respirar, orinar o defecar. Sin embargo, el hecho de que su mascota presente alguno o algunos de los síntomas nombrados no necesariamente indica que tenga cáncer. Lo recomendable es hacer exámenes médicos como radiografías, pruebas de sangre o ultrasonografías, preferiblemente supervisadas por un veterinario oncológico.

Con respecto al tema hay muy buenas noticias. Lo primordial es librarte del temor y proceder al tratamiento adecuado. En la mayoría de los casos de cáncer canino los tumores son benignos, a diferencia del cáncer felino. El punto de partida es detectar qué tan avanzada está la enfermedad para definir el tratamiento. Al igual que sucede con los humanos, el cáncer en los animales es tratado con terapias como cirugía, quimioterapia, radiación, criocirugía (congelamiento), hipertermia (calentamiento) o inmunoterapia.

Algunos de los tipos de cáncer más comunes en los animales son:

• Piel: Frecuente en perros viejos y poco comunes en gatos, aunque cuando se presentan tumores suelen ser malignos.
• Mama: En la mayoría de los casos, tanto felinos como caninos, los tumores suelen ser malignos. La castración de su mascota hembra entre los seis y los doce meses de edad reducirá mucho el riesgo de cáncer mamario.
• Cabeza y Cuello: Muy común entre los perros. Puede reconocerse por la formación de una masa en las encías, hemorragia, olor o dificultad al comer.
• Linfoma: Se caracteriza por el crecimiento de ganglios linfáticos en el cuerpo. El virus contagioso de leucemia felina puede ser la causa de linfoma en algunos gatos.
• El Complejo de Leucemia Felina 1: El virus de leucemia felina es contagioso entre los gatos y es el factor causal de diferentes tipos de cáncer. No es contagioso a los seres humanos. Actualmente no existe un tratamiento para curarlo.
• Testículos: La aparición de tumores testiculares puede evitarse con la castración.
Hueso: Son frecuentes en las razas de perros grandes. Los huesos de las patas son los sitios más comunes. Puede detectarse por la cojera e inflamación del área.

En la última década se han logrado grandes avances en el tratamiento del cáncer en animales. En la mayoría de los casos es curable, o bien sus síntomas pueden retardarse durante años sin afectar la calidad de vida de su mascota. Sin embargo, si la enfermedad está muy avanzada hay que considerar la alternativa que todos los amos suelen rechazar: la eutanasia. Lamentablemente el cáncer no puede prevenirse, pero sí se pueden evitar sus consecuencias con tan sólo una visita anual al veterinario. Como dicen por allí, más vale prevenir que lamentar.

© Publicado originalmente en la edición 37 de la revista Tendencia Maracaibo (2007)

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Jacqueline Aguilera Con el mundo ante sus pies

In Perfiles on 28 septiembre 2009 at 7:46 PM

Por Cristina E. Wilhelm

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El nombre de esta carabobeña será recordado en la historia venezolana por haber traído a nuestro país la corona del Miss Mundo 95. Con su rostro angelical y su cabellera color de ébano, Jacqueline Aguilera obtuvo la corona del certamen Chica 2001 y el título de Top Model of the World antes de incursionar en el Miss Venezuela, representando a Nueva Esparta. Aunque ese año la corona nacional estuvo destinada a Alicia Machado, la belleza de esta venezolana la llevó a conquistar literalmente al mundo, con solamente dieciocho años. La corona de Jacqueline ha sido la tarjeta de presentación que le abrió las puertas del modelaje internacional, con jugosos contratos en Australia, Alemania e Italia. Pero el proyecto que hoy le mueve el piso, además de su hija Alba Elena quien es su vivo retrato, es el Instituto de Modelaje Jacqueline Aguilera, ubicado en su Valencia natal, desde donde prepara a las nuevas generaciones de modelos para triunfar en la pasarela: “Me la paso todas las semanas viajando de Caracas a Valencia. Mi nuevo proyecto será una línea de ropa y una tienda, que funcionará adjunta a la academia”.

Sin duda alguna, su controversial participación en el programa Gran Hermano Vip de la televisión Española revivió su poder como figura pública y la convirtió en toda una celebridad en España, pero más allá de los chismes sobre su relación con el ex de Estefanía de Mónaco, esta venezolana brilló por la fuerza de esa personalidad que la llevó a la cima del mundo: “Soy adicta a los realities. No me perdía ningún capítulo de Gran Hermano México, Robinson La Gran Aventura y Protagonistas de novela. Esa oportunidad fue un reto y además una forma de resurgir”.

Ciertamente, Jacqueline Aguilera venció el reto y logró que los chismes de la prensa sensacionalista no afectaran la imagen que ha cosechado durante años. Mujeres como ella son el ejemplo de que el cliché que relaciona la belleza con la falta de inteligencia no es más que eso, un cliché. Para muestra, sólo basta con ver lo que Jacqueline Aguilera ha logrado.

© Publicado originalmente en la edición 37 de la revista Tendencia Maracaibo (2007)

Mobbing laboral: Amenaza de 9 a 5

In Periodismo on 28 septiembre 2009 at 3:55 PM

Por Cristina E. Wilhelm

mobbing
¿Estás considerando renunciar a tu empleo porque no toleras la tensión de un ambiente laboral hostil? ¿Has sentido que un compañero de trabajo está fraguando un complot para quedarse con tu puesto? ¿Sientes que tu jefe está provocándote constantemente para que renuncies a tu trabajo? Cuidado: sin saberlo, puede ser una víctima más del mobbing laboral, un fenómeno que podría convertirte en una barra más en las cifras de la tasa de desempleo.

El mercado laboral es una de las pruebas más contundentes de que existe el darwinismo social: la supervivencia del más fuerte. En un mundo cada vez más competitivo puede volverse una situación realmente angustiante el querer sobresalir en el trabajo. Más aún cuando acaban de contratar a un talentoso joven que habla ocho idiomas y conoce hasta el último aparatico que inventó Microsoft, y tú todavía libras una lucha diaria para hacer funcionar el fax. La selección natural nunca fue más dolorosa.

Pero si has dedicado mucho esfuerzo a ese trabajo ¿por qué de repente sientes que cada vez eres menos necesario? ¿Por qué mi jefe “la tiene agarrada” conmigo? Si te has encontrado haciéndote estas preguntas, tengo dos noticias: la buena es que no estás sólo, le pasa a millones de personas en el mundo. La mala es que puedes estar siendo víctima de un fenómeno llamado mobbing laboral, una especie de acoso moral que puede llevar tu reputación hasta el subuselo y hacerte perder tu empleo.

La palabra mobbing significa atacar o molestar a alguien en grupo. El fenómeno se empezó a estudiar entre niños escolares, pero en la década de los ochenta se demostró que este comportamiento hostil también se presentaba en grandes corporaciones. El acosador puede ser un compañero de trabajo e incluso el propio jefe. Lo grave es que puede acarrear consecuencias devastadoras como angustia, ansiedad, estrés, y esto evidentemente afectará tanto a la empresa como al trabajador.

Estudios de caso
Existe la tendencia a considerar que quienes sufren de acoso psicológico son trabajadores mediocres e incumplidores: “Algo habrán hecho para encontrarse en esa situación”. Sin embargo esto no siempre es cierto. Cualquier trabajador puede experimentar un cambio brusco de actitud en su relación con un compañero o un superior y los motivos pueden ser muchos: celos, envidia, competencia o proposiciones sexuales no aceptadas. He aquí algunos ejemplos clásicos:

Caso 1: Mis compañeros me odian
Ana tenía diez años trabajando en PDVSA. Durante el Paro Cívico decidió mantenerse al margen y seguir en su trabajo. Sin embargo, sus nuevos compañeros sabían que ella militaba con otra ideología y en la estructuración de los “clanes” ella quedó por fuera. Diariamente se econtraba con rumores a sus espaldas que trató de ignorar. Un día recibió una agresiva carta anónima que sugería que había logrado su puesto por mantener relaciones indecorosas con el gerente anterior. Notas similares invadieron su casa, su correo electrónico y hasta el vidrio de su carro. No pudo tolerar la situación y renunció.

Caso 2: El nuevo jefe
Jorge trabajó exitosamente durante más de treinta años en una corredora de seguros. Cuando el hijo de su jefe entró en la empresa lo convirtieron en su superior, a pesar de no tener ninguna experiencia. Jorge terminó siendo el “culpable” de la baja en las ventas por estar “desactualizado”. El hijo del jefe convenció a su padre de que la solución era contratar a uno de sus amigos, un joven que llevaría la empresa a la cima. Jorge perdió todo poder de decisión en la empresa y la frustración lo llevó a presentar su carta de renuncia.

Caso 3: Estoy embarazada
Julia, abogada, conquistó la fama por ganar todos los casos en la firma donde trabajaba, por ello siempre los proyectos más jugosos caían en sus manos. Pero su repentino embarazo cambió el panorama. Sus jefes objetaban cada vez que tenía que asistir a una consulta con el médico o que debía ausentarse por los malestares y empezaron a quitarle responsabilidades. Cuando salió de permiso prenatal contrataron a un sustituto. Al reintegrarse, encontró que sus jefes habían convertido en socio a su reemplazo y que sólo le asigaban los casos más simples. Perdió la motivación y nunca más volvió a trabajar.

Con ustedes, el acosador…
Existen varios tipos de acosadores. Hay algunos muy torpes que agreden verbalmente y son reconocidos a metros de distancia. Por lo general, esos terminan atrapados en su propia red de mentiras y despretigio. Pero hay que cuidarse de otros más astutos, que se muestran como amigos, pero que en el momento que puedan tratarán de ponerte en contra de tus compañeros o afectar la imagen que tu jefe tiene de ti. El acosador domina el arte de deformar los procesos de comunicación y esas distorsiones terminan haciendo parecer culpable a la persona que está siendo víctima del mobbing.

Los acosadores se suelen apoyar en cuatro comportamientos para generar la culpabilidad de las víctimas:
Selección: Escogen una situación y la presentan de manera sesgada y manipulando a su antojo los datos de la realidad.

Dramatización: Magnifican las consecuencias del hecho e inventan supuestas consecuencias y víctimas.
Generalización: Utilizan el hecho aislado como muestra habitual del mal comportamiento de la víctima: “Para muestra un botón”.
Atribución: Afirman que la víctima actuó de mala fe, para agredir a alguien específico.

Cuando el jefe es el culpable
Muchas veces el jefe, en su intento de motivar a sus empleados, comete errores que causan un efecto contrario y generan conflictos entre compañeros. El jefe debe velar porque no se presente una competencia nociva y motivarlos a grupo a trabajar en equipo. Nada es más estimulante para un empleado que un ambiente de trabajo agradable. He aquí algunos consejos para los jefes:

•    El dinero no es el único factor motivador. Evidentemente, un aumento de sueldo ratifica el compromiso, pero una palmada en la espalda ante un trabajo exitoso puede ser mucho más gratificante.
•    Deben variarse las tareas que se asignan a cada empleado. Nada desmotiva más que la rutina.
•    Un jefe debe aprender a delegar. Los empleados trabajarán mejor si tienen autonomía, utilizan la creatividad de sus mentes y se sienten dueños y responsables de sus decisiones.
•    Los trabajadores necesitan sentir que evolucionan profesionalmente. La empresa debe ofrecer la oportunidad de escalar posiciones para que el empleado sienta que su crecimiento es paralelo al de la empresa.
•    La comunicación es clave. El empleado debe tener la oportunidad de hablar con su jefe y sugerir cambios en los procedimientos deficientes.
•    Se debe realizar una asignación equitativa de la carga de trabajo y responsabilidades. Cuando la empresa tiene una estructura clara, se evitan esas ambigüedades que generan el roce entre empleados.
•    Cuando entra un nuevo miembro a la empresa debe ser presentado debidamente y someterse a un entrenamiento para adaptarse al resto del equipo.

El camino hacia una solución
Cuando una relación laboral se ha deteriorado es difícil recuperarla, pues una vez iniciado el acoso, la víctima se pone a la defensiva y provoca nuevas agresiones. Para romper el círculo es fundamental el apoyo de los jefes, porque si estos forman parte de la justificación del acoso, la solución no se dará dentro de la organización. El jefe debe intervenir objetivamente, sin dejarse llevar por los prejuicios y sobre todo valorar la trayectoria del acosado en la empresa.

Si nunca has sufrido esta traumática experiencia en carne propia pero sospechas que en tu trabajo hay alguien que lo está padeciendo, ten especial cuidado de no olvidar ofrecerle a ese compañero una sonrisa amable en la mañana. No te prestes al juego de propagar rumores mezquinos y destructivos, pues tarde o temprano ese boomerang volverá al que lo lanzó. No te vuelvas un cómplice porque el día de mañana podría sucederte a ti.